Nagorno Karabaj: cómo una negociación dejó sin hogar a miles de personas

La montañosa región del Cáucaso Sur, conocida como Nagorno-Karabaj o Artsaj, ha enterrado en los últimos 30 años miles y miles de personas. El Grupo de Minsk ha tardado 28 años en “resolver” la controversia pero, ¿qué está sucediendo ahora en la República de Artsaj? ¿Cuáles son las motivaciones de los principales mediadores?

CAROLINA MADRID RUÍZ y OLGA ZAGINEY ROSHCHYNSKA

La importancia geoestratégica de la montañosa región localizada entre Armenia, Azerbaiyán y Georgia, conocida como el Alto Karabaj, es un auténtico puzle de etnias y conflictos latentes desde hace décadas. Se podrían cavar los orígenes de la disputa entre Armenia y Azerbaiyán muchos siglos atrás. Sin embargo, el conflicto se descongela a partir del declive de la Unión Soviética.

Fuente: AFP.

Hasta el momento se han dado tres momentos particularmente violentos. La Primera Guerra de Nagorno-Karabaj, que tuvo lugar entre 1988 y 1994, sería el primero de estos momentos y la causa de la creación, en 1992, del organismo de mediación internacional “Grupo de Minsk”, iniciativa promovida por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) que integraba a Francia, Rusia y Estados Unidos. Pero, ¿qué es realmente el Grupo de Minsk? ¿Cómo puede actuar en la resolución del conflicto? A través de la mediación rusa entre ambas naciones se alcanzaría en 1994 un primer alto al fuego provisional, conocido como Protocolo de Biskek, en el cual se reconocía por primera vez el Gobierno del Alto Karabaj, constituyéndose de este modo la República del Alto Karabaj, hoy en día República de Artsaj. Sin embargo, el grupo de mediación no consiguió, tras más de 30.000 vidas perdidas y más de un millón de desplazados, sentar a los líderes de Armenia y Azerbaiyán para firmar un acuerdo de paz definitivo.

El Grupo de Minsk, con Igor Popov (Rusia), Stéphane Visconti (Francia) y Andrew Schofer (EEUU) al frente, se formó en la Conferencia de Minsk (Bielorrusia, 1994) para promover una mesa neutral de negociación en la cual alcanzar acuerdos para el fin de las hostilidades.
Fuente: OSCE.

Como en la gran mayoría de conflictos latentes que se conocen a día de hoy, durante años se mantuvieron periodos esporádicos de paz y violencia, aunque no volvería a estallar un conflicto hasta 2016, con la “Guerra de los cuatro días” debido a la entrada de tropas azeríes en territorio armenio. Sin grandes cambios políticos o estratégicos, el breve conflicto se cobraría 172 vidas.

Podcast sobre los actores implicados en el conflicto

El 27 de septiembre de 2020, daría comienzo un nuevo episodio de violencia entre Armenia y Azerbaiyán, la “Segunda Guerra del Alto Karabaj”. Supuestamente iniciada por una ofensiva terrestre de Azerbaiyán, se declaró en seguida la ley marcial por parte de Armenia y Artsaj. Tras las incesantes llamadas a negociar y al cese de las hostilidades por parte de la comunidad internacional, no sería hasta dos meses más tarde, tras la recuperación de la ciudad de Susha por parte de Azerbaiyán, que se frenaría el conflicto.

Es nuestro destino, el destino del pueblo armenio. Estamos listos para todo, estamos aquí con nuestro espíritu, listos para luchar.

Soldado armenio en el frente. Fuente: EuroNews.

A pesar de las intenciones y la motivación que pudo tener el Grupo de Minsk para frenar la disputa cuanto antes, los intereses de ambas partes del conflicto dificultan cualquier proceso de paz. Tanto Armenia como Azerbaiyán mantuvieron claros sus principios y no tenían intención de ceder en nada. Asimismo, la desigualdad económica existente entre ambos países, sobre todo por los grandes yacimientos de gas natural que posee Azerbaiyán, y la gran influencia que ejerce este hecho en el ámbito internacional, puso de manifiesto lo complicado que sería llegar a un acuerdo pacífico.

El costo humano del conflicto es enorme. Solo en las seis semanas de la última disputa, más de 6.000 personas han perdido la vida, en su mayoría hombres jóvenes, soldados, que deben acudir al frente para defender un territorio al que consideran su patria, pero también civiles han resultado heridos y fallecidos en la zona.

Los enfrentamientos están destruyendo hogares y dañando escuelas y otras infraestructuras esenciales. Instamos a todas las partes a proteger a los civiles y la infraestructura civil de daños mayores, de conformidad con el derecho internacional y humanitario.

Comunicado de UNICEF a raíz del último conflicto.

Finalmente, el 10 de noviembre de 2020, tras 44 días de duros combates, gracias a la mediación del Grupo de Minsk, aunque la mayor parte del esfuerzo se dio por parte de la nación rusa, los líderes de Armenia, Azerbaiyán y Rusia firmaron una declaración para poner fin a los enfrentamientos en la región del Alto Karabaj. Este acuerdo de alto al fuego, que no un acuerdo de paz definitiva, lleva implícito el reconocimiento de una victoria azerí, ya que Armenia se tuvo que comprometer a la devolución de ciudades como Agdam, Kalbajar y la región del corredor de Lachin a Azerbaiyán. Asimismo, a lo largo de la línea de contacto entre ambos países y el corredor, se establece un contingente ruso que será el encargado de mantener la paz y controlar el cumplimiento de los acuerdos. Según el nuevo acuerdo se realizará también un intercambio de prisioneros, de rehenes y de cadáveres, y durante los próximos tres años se determinará un plan para la construcción de una nueva ruta en el corredor de Lachin.

Según las estimaciones, aproximadamente el 50% de la población de Artsaj se ha visto forzada a desplazarse.

Los desplazados internos y los refugiados de Azerbaiyán regresarán al territorio de Nagorno Karabaj bajo la supervisión de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Sin embargo, tras lo acontecido en los últimos meses de 2020 y el breve periodo de tiempo ofrecido por Azerbaiyán para que la población de Nagorno Karabaj abandone el territorio, miles de armenios deben ahora abandonar sus hogares, huyendo hacia el desconcierto. Según las estimaciones, aproximadamente el 50% de la población de Artsaj, de los cuales un 90% son mujeres y niños, se ha visto forzada a desplazarse. Sumaría un total de entre 70.000 y 75.000 personas que se ven hoy en día sin hogar.

Hemos estado viviendo aquí durante un cuarto de siglo, construimos una casa. Ahora para nosotros resulta muy difícil abandonar esta zona. Es complicado dejar este pueblo, en el que mis hijos crecieron y fueron a la escuela.

Refugiado armenio. Fuente: Euronews.
Refugiados de Nagorno Karabaj. Fuente: AFP. Karen Minasyan.

Es posible que se inicie una década de relativa calma en la zona, con Azerbaiyán satisfecha con su victoria, Armenia conforme con haber minimizado su derrota, Rusia y Turquía como mediadores principales del conflicto, y Occidente excluido por completo de la región, aunque es cierto que los posibles riesgos de reactivación del conflicto existen y es que este alto el fuego fue recibido en Azerbaiyán como una gran victoria, mientras que en Armenia miles de ciudadanos y la oposición han salido a las calles exigiendo la dimisión del Primer Ministro.

Cuarenta y cuatro días de violencia implacable han significado más cicatrices para una ciudad que ya soportaba su cuota de dolor. Ahora la pregunta para muchos en la región es qué tipo de normalidad traerá esta tregua. Y cuánto tiempo durará.

Anelise Borges, enviada especial de Euronews en la zona. Fuente: Euronews.  

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *