La odisea de negociar con el Gobierno de Nicolás Maduro

DAILOS PÉREZ

Venezuela, desde la muerte de Hugo Chávez, en 2013, se ha enfrascado en una crisis política, económica y social sin precedentes. El paso de los años ha servido para observar con mucha impotencia cómo las tensiones entre los partidarios del Gobierno de Nicolás Maduro y los miembros de la oposición han aumentado vertiginosamente, alejándose cada día más de cualquier posibilidad de entendimiento.

El líder opositor Juan Guaidó se ha mostrado crítico con la intención que tiene el Gobierno de Nicolás Maduro de dialogar sobre diversos temas de alto calado social, como las elecciones o las sanciones impuestas al país venezolano, entre otros. Sin embargo, esta postura no está respaldada por unanimidad por parte de la oposición y ya se han abierto diferentes frentes ideológicos sobre cómo gestionar esta recurrente problemática. El máximo representante de la Asamblea Nacional electa en el año 2020, el señor Jorge Rodríguez, ha pretendido aunar diferentes propuestas de todos los sectores posibles para combatir principalmente el conflicto político que atraviesa la nación. Esta delicada y compleja situación ha puesto a la oposición en una incómoda disyuntiva.

Podcast de análisis político de Dailos Pérez

En primer lugar, la falta de sentido democrático y la carencia de responsabilidad de Estado han llevado consigo el hecho de que ni siquiera la Organización de los Estados Americanos, ni la Unión Europea, ni la propia oposición venezolana, conocían de manera transparente la nueva conformación del Parlamento. No obstante, a pesar de este bochornoso desbarajuste, desde el equipo de Gobierno se ha recalcado la necesidad de abordar las sanciones internacionales contra Venezuela y la ayuda humanitaria necesaria para resolver de manera inmediata este litigio político, económico y social. La oposición, por su parte, ha seguido manteniendo su inexorable petición de convocar elecciones legislativas y presidenciales. Ésta no cree que el Gobierno de Nicolás Maduro haya actuado con buena fe y ha preferido alejarse de esta malintencionada estrategia política que busca ganar tiempo para mantenerse en el poder a costa del sufrimiento de la población. Lo cierto es que el cisma ya está servido, ya que un alto porcentaje de la población difiere tanto de las medidas políticas del actual presidente de Venezuela como de las actividades opositoras de Juan Guaidó en los últimos años. Por ello, algunos miembros de la oposición sí que son partidarios de sentarse a dialogar en la mayor brevedad de tiempo para arrancar con las negociaciones oportunas, para llevar a Venezuela a buen puerto.

El país necesita urgentemente solventar la crisis interna que padece y, también, de cara a la sociedad internacional, estabilizar las negociaciones y las políticas internacionales. Una de las principales propuestas que se baraja encima de la mesa es la de renovar los rostros de los actores beligerantes en este contexto político, económico y social. Desde el año 2017, se lleva intentando sin éxito estrechar las relaciones entre los partidarios chavistas y la oposición, pero ni con la intervención del Vaticano, en una ocasión, se pudo conseguir nada.

Foto: Vendedor en Venezuela. Fuente: Pixabey

La pobreza, la delincuencia, el desabastecimiento, la falta de credibilidad en las instituciones públicas y otras muchas penurias están azotando a Venezuela, sumiendo al país en una crisis humanitaria desmedida e incesante. La población venezolana aboga por un entendimiento democrático que se aleje de los levantamientos militares

y las protestas masivas que no conducen sino a la pérdida de numerosas vidas humanas. La sociedad internacional debe trabajar para que se produzca la ansiada negociación política que conduzca a un proceso electoral vigilado para el sano transcurso de unos comicios. Tal vez, entidades geopolíticas como la Unión Europea puedan ofrecer un mayor apoyo, blindaje y representatividad a dichas negociaciones con la finalidad de paliar la crisis en Venezuela. El rumbo de estas negociaciones debe estar en todo momento marcado por la transparencia, la cohesión de los actores y la coherencia de las medidas políticas que se pretenden adoptar.

Por otro lado, pero no menos importante, cabe destacar que otro de los grandes conflictos radica en la liberación de los presos políticos y el cese de las investigaciones de estos, aspectos que han aumentado las tensiones considerablemente entre Gobierno y oposición, pero también ha fragmentado a esta última. Juan Guadió reconoció públicamente su perplejidad e inconformidad ante el acercamiento entre Henrique Capriles, excandidato a la presidencia, y Nicolás Maduro. Dicha reunión de corte personal y privada se produjo bajo un “absoluto desconocimiento a las negociaciones inconsultas realizadas a título personal entre el régimen y Henrique Capriles”, según manifestó el líder de la oposición venezolana. Guaidó ha dejado al margen este encuentro para hacer hincapié una vez más en que hay que salir de la dictadura para “conformar un Gobierno de Emergencia Nacional que restituya la democracia”, como publicó en un tweet.

La Unión Europea también se ha manifestado recientemente valiéndose de su Alto Representante para Política Exterior, Josep Borrell. Éste ha indicado que no detecta “señales” para entablar una negociación en Venezuela entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición liderada por Guaidó. Además, ha apuntado que la Unión Europea se mantiene a la “espera” de la postura de Estados Unidos con la llegada a la presidencia de Joe Biden, por lo que se descarta, en un primer momento, un acercamiento político a corto plazo.

Desde la Unión Europea se espera a que el escenario político en Venezuela se muestre un tanto más esclarecedor después de haberse celebrado unos comicios que ni siquiera fueron reconocidos a escala internacional. Borrell insiste en que “debe haber más conocimientos” antes de hacer cualquier tipo de movimiento político. De hecho, países como Noruega ya se han pronunciado para advertir de que en estos momentos “no se dan las condiciones estrictamente necesarias para recapitular con el proceso de negociación”. Lo que sí parece determinante es la necesidad de establecer una base de negociación consensuada por los diferentes actores beligerantes para sacar a Venezuela lo más rápido posible de la crisis política, social y económica en la que está viviendo desde hace muchos años; aunque para ello, el Alto Representante advierte de que “esto implica afrontar cesiones”. «Todas las transiciones políticas que ha habido en el mundo desde la chilena, la española o la polaca pasan por un reconocimiento de las partes y en algunos casos con soluciones que involucran a los que vienen y a los que se van», ha explicado en una entrevistada para El Confidencial.

Foto: Mujeres durante la pandemia en Venezuela. Fuente: Pixabey

En este aspecto, ha subrayado que la oposición venezolana debería apartar sus diferencias y divisiones internas para consolidar la unidad y salir airosa de este tedioso litigio. En cuanto a la postura adoptada por la Unión Europea de no reconocer internacionalmente a Juan Guiadó como presidente encargado, el político español ha asegurado que “no se trata de una estrategia de cara a futuras negociaciones o posibles acercamientos con el Gobierno de Venezuela”. Además, ha comentado que “es una decisión tomada por los Estados Miembros, después de analizar minuciosamente el escenario político del país tras los últimos comicios”. Josep Borrell ha explicado también las complicaciones jurídicas que supondría extender en el tiempo la actividad política de la Asamblea Nacional saliente. Por este motivo principalmente ha destacado que “la Unión Europea no le ha dado la espalda a Juan Guaidó como líder de la oposición en Venezuela”, pero sí que es cierto que mantener el reconocimiento de éste como presidente interino significaría un dilema importante para la Unión Europea.

En resumen, el contexto en el que se encuentra Venezuela es muy difícil de atajar, y mucho más aún si priman los intereses personales y partidistas por encima de las necesidades del pueblo. Las negociaciones son la única vía posible que existe para reconducir la situación, pero se deben llevar a cabo con coherencia política, con unidad entre los principales actores involucrados y con el mayor de los respetos hacia la población que lleva sufriendo las desavenencias ideológicas entre ambos bandos con incertidumbre, hambre y dolor.

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